VERSO LIBRE

VERSO LIBRE

domingo, 10 de mayo de 2009

¿LO COGES?

Te decía
que dejé atrás muchas cosas:
hijos alejados ya del afecto
un álbum de cuerpos hermosos
cuyo recuerdo todavía
hace temblar mis manos rugosas;
nerviosos ríos y caminos descubiertos
por mí,
que todavía viven libres.
¡…Y muchos años escapados de mi alma!

Qué has hecho hoy, con quién has comido…
me dice mientras vuelve a su habitación.
Así todos los días.
Casado con no sé quién,
ocupamos la misma casa
(“Soledad” la llamo)
y dormimos juntos,
-sí-
tal vez más de veinte años.
Nos turnamos los bostezos
pues hay pacto de no agresión.
La limpieza del hogar para nadie;
(suelo bajar la basura)

¿Ahora?
Junto a la televisión
en nuestro viejo sofá.
Dan las últimas noticias.
Escucho.
La prensa,
lo de siempre.
Abro la sección de deportes.
Gritos en la calle;
mañana serán los mismos (gritos).

Me desperezo antes de ir a la ducha.
¿Hay algo para la cena?
Nadie responde.
Me levanto.
Suena el teléfono. ¿Lo coges?

AMANECER

Te veo
abriendo mis ojos a la luz
recién brotado el día.
Miro tus labios,
alcoba de mis secretos,
pequeño palomar,
cuenco de tu voz.
Esos ojos
donde tú y yo
nos reconocemos,
aposento de mis sueños,
nenúfares que quiebran
la soledad del lago,
siempre llenos de ti.
Pero es tu cuerpo
donde me vacío
la llama
que llega a mis brazos
y enciende el amanecer.
Abro mi lecho
testigo del cansancio
de los caminos andados;
y en mi primera plegaria
saludo al nuevo día
recuperándolo,
habitándolo
de cantos y colores
y de pasos
sintiéndome humano
sobre el suelo.
Todo es nuevo;
ya el ayer quedó encerrado
en un ocaso sin retorno.

Empiezo a caminar.

AIRE

¿Hay algo ajeno a ti?
Tu pecho alado lo puebla todo.
¿Dónde tus raíces?
Pálpito que alienta nuestro paso,
magma que lo hace crecer
desde tu celda de cristal acuoso
salida de los mares.
¿Con qué llave aprisionas
la materia que nos lleva,
trae, nos ata,
nos ondula
en las mareas de tus viajes
como copo de nieve
navegando en ese océano
negro sin luces ni sonidos?
Jugamos en torno tuyo
(tren desbocado lleno de preguntas
en siderales espacios aparcado)
de forma macabra y pervertida,
dentro de ti,
habitación cerrada,
al corro con infinitas estrellas;
juego que tiene sólo un final,
sólo uno.
Ni siquiera tú lo sabes.
Porque dinos:
después, cuando tú
de nuestro cuerpo te alejes
¿dónde seguimos despiertos?;
¿o quedamos convertidos
en hojas secas estériles
amortajadas,
volteadas y sin rumbo?
¿Y mis palabras,
seguirán en tu presidio?
SED

Mira mi sed
-sed de ti-
de tus versos
y tus pasos

sed de tus ojos
de quedarme en ellos
como playas
en la arena de los míos

de ese cuerpo
sed de locuras tengo
que sólo mi cuerpo
entiende

a tu cintura miro
con sed de apresarla
y de esconderla
entre mis brazos

de tus labios
ardo de sed
déjalos sellarse
con los míos

y mis manos
como lenguas
alocadas de sed
recorriéndote

subiendo
hasta tus balcones
donde mi sed
se calma

bajando
hasta tu volcán
donde mi sed
se enciende

lléname de sed
-de ti de sed-
con tus versos de amor
para siempre

¿POR QUÉ TE HAS IDO?

Te irás alocada como esa nube esquiva
sin vergüenza perseguida por vientos aduladores
hasta sentirse muerta reventando en llorosa lluvia...

y te esconderás, amor, en cualquier rincón
de esas calles infinitas, oscuras y malolientes
que sólo acogen los ecos de los pasos somnolientos
y perdidos...

¿huyendo de quién?

hasta aquella rosa recién cortada
que cogí para ti y en tu ojal prendiste
va dejando caer, dormidos, sus primeros pétalos

mientras estos brazos son antorchas todavía.

OTRA VEZ, SÍ

Nuestros viejos arcones se han abierto
dejándonos ver de nuevo los disfraces de noeles
y trineos presuntuosos y envejecidos…;

las calles inundadas de ríos de luces
y aturdidas con rancias canciones
que ya escucharon nuestros abuelos…,

calles deprimidas por pisadas de pobres,
cuyo rostro vemos todos tallados
por el mismo buril del sufrimiento,
y que regresan ahora a nuestros ojos, dormitando
en los salones fríos y oscuros del olvido.

Leñadores agresivos de sueños
han traspasado indolentes la espesura
talando las siluetas de los bosques:
qué pena da ver ensombrecidos
esos discretos rincones hogareños
con árboles calcinados de colores
de donde los pájaros asustados huyen.

E igual que roedores insaciables
bucean por las alcantarillas subterráneas,
así el aire se verá con fuerza golpeado
de machaconas consignas consumistas
que nos llevarán presurosos y sumisos
hasta el templo de las grandes superficies.

Os diré que los niños
son la trampa amable de la Fiesta,
la alfombra roja de este desfile exhibicionista.
Apresados en laberintos de estanterías interminables
habitadas de golosinas y mágicos juguetes,
la bestia propagandista convierte a los niños
en sus más bellos y eficaces mensajeros.

No hagamos almoneda ni teatro
de aquellos hermosos días infantiles
atrapados por luminosas polares
verdaderas testigos y guías del Misterio
que todavía en el corazón se hospedan.
Ni abramos la ventana del año nuevo
con saludos fríos en celofán envueltos.

Otra vez, no

MADRE


Cuando la tarde consumió tras una lenta agonía
hasta el último aliento de luz y apareció la noche
con su manto acogedor, has llegado tú

Cuando estas inquietas manos, abejas de mis sueños,
retiran pausadas la ropa que hoy me abrigó
y acompañó sumisa,
vienes a ayudarme tú

Cuando ya los pies cansados de sostener y guiar
el velamen de mi cuerpo en el mar humano del encuentro
proponen entregarlo al descanso,
vienes a acostarme tú

Cuando las llaves del silencio, agotado el día,
recogen y guardan con celo la multitud de voces
habitadas durante el día en la gruta del olvido,
permaneces alerta tú

cuando yo estoy así, despoblado del color,
ausente y vacío temporalmente de vida
escondido en lo más hondo de la noche...
en mis sueños apareces tú

Cuando llega el nuevo día
con los nudillos golpeas mi puerta tú
y susurras en mi oído:
-Despierta, hijo mío –mientras besas mi mejilla.

Y en tus ojos resucito y entre ellos, madre, aún camino.